La investigación revela, a partir de ensayos en laboratorios y estudios internacionales, que el nuevo coronavirus es vulnerable a determinados factores climáticos, entre ellos la alata radiación UV.
"Las regiones en las que la dosis diaria de radiación solar UV-B fue relativamente alta durante el último mes, han presentado un menor avance de la enfermedad y un número significativamente más bajo de víctimas mortales”, detalla el investigador al diario La Tercera.
"El clima puede ayudar o perjudicar la propagación de la enfermedad, pero su efecto no se compara con el de factores claves como el distanciamiento social. Sin distanciamiento social no hay manera de contener el virus”, comenta Cordero.
