
El confinamiento en casa y la alteración de la actividad escolar causada por la epidemia de coronavirus tienen efectos singulares en los niños. Para muchos, el encierro y el cambio de las rutinas ha sido particularmente difícil, y los maestros también han experimentado nuevos y fuertes retos para impartir clases y mantener alto el espíritu de sus alumnos.
Algunos maestros van incluso más allá de lo usual y tienen expresiones que revelan, en una manera diferente, que en medio de la tragedia de la crisis por COVID-19 hay espacio también para la bondad y la solidaridad.
Un ejemplo claro es el de la maestra Katherine Ricca, que imparte clases de primer grado en la escuela North Bay Heaven en Panama City, Florida. En una foto que se ha vuelto viral en redes sociales se le ve a ella sentada en el patio delantero de una vivienda, a un lado de la calle, y frente a ella, a varios metros de necesaria distancia, a una pequeña niña escuchándola leer un cuento infantil.
Ricca, de 29 años, contó a la revista People que, con las escuelas cerradas, ella diariamente realiza una videconferencia con sus alumnos de primer grado en la que comentan cómo ha sido su día y luego ella les lee una historia.
Pero hace unos días Ricca notó que Hannah Close, de 7 años y una de sus más entusiastas estudiantes, estaba especialmente callada. “Hannah estaba muy callada… Algo inusual para ella… Ella bajaba su cabeza por lo que no podía verle la cara y cuando la llamaba por su nombre no respondía. Me di cuenta que algo la estaba afectando”, contó la maestra.
Y cuando Hannah dejó la videconferencia antes de que terminara, Ricca pensó que algo malo le estaba pasando.
Vía mensajes de texto, narró People, Ricca supo por la madre de Hannah que la niña estaba triste, desalentada y decidió hacer algo drástico para ayudarla.
Aunque la pandemia de COVID-19 ha forzado a la mayoría a quedarse en casa, Ricca optó por salir y visitar a Hannah. La madre de la niña, Kelley Close, recordó que Ricca le dijo “como soy maestra, considero hacer esto algo esencial” y se maravilló por ello.
“Ella tiene esposo y cinco hijos en casa y así considera a mi hija un ser esencial”, comentó Close en relación a Ricca saliendo del confinamiento para dar motivación y consuelo a su hija.
Así, el pasado 3 de abril, mientras Hannah tenía un picnic con su madre y hermano en el jardín de su casa, Ricca llegó al lugar. La alegría se encendió en la niña. Y sentadas ambas con unos dos metros de separación, como se establece en los lineamientos de distanciamiento social, ambas compartieron un tiempo de lectura e imaginación.
Fuente: Yahoo Noticias