
El Ejecutivo anunció un nuevo protocolo de atención a pacientes con COVID-19 en el país, que busca evitar que estos lleguen a necesitar cuidados intensivos en un hospital.
El plan, elaborado por la Dirección General de Intervenciones Estratégicas, contempla el procedimiento que deben seguir los médicos para tratar pacientes leves, moderados y severos, dijo la doctora Pilar Mazzetti, jefa del comando COVID.
“Este tipo de tratamiento escalonado es [aplicado] desde el inicio”, señaló Mazzetti, quien indicó que las medidas generales para pacientes COVID positivo son las siguientes: reposo, hidratación, analgésicos como paracetamol y anticoagulantes. En otro momento de su intervención, la ex ministra de Salud también mencionó los corticoides.
El médico Alfonso Zavaleta, especialista en farmacología, nos explica en el siguiente video varios detalles del paracetamol, anticoagulantes y corticoides. También advierte sobre sus efectos secundarios y subraya que la ingesta de estas drogas debe darse solo bajo prescripción médica:
Casos leves
Se considera como caso leve a aquel paciente que no necesita tratamiento con oxígeno. En este caso se recomienda hidratación con un mínimo de 2 litros de agua al día y uso preventivo de anticoagulantes. Sobre estos últimos, la propia Mazzetti mencionó la enoxaparina.
Debido a que “los pequeños trombos o coágulos [que se pueden presentar] van a dificultar el desempeño pulmonar”, es necesario el uso preventivo de anticoagulantes, detalló la especialista.
Casos moderados
Cuando el paciente ya necesita oxígeno, se procede a la hidratación endovenosa y a la aplicación preventiva de anticoagulantes en una dosis mayor al de los casos leves.
“[En este estado] lo más importante es el criterio médico. Si alguna persona, en un caso moderado, que ya requiere oxígeno, tuviera factores de riesgo importantes [como hipertensión, diabetes, obesidad problemas pulmonares] pueden necesitar a criterio del médico una anticoagulación intermedia”, indica Mazzetti.
Casos severos
Cuando el paciente se agrava, se continúa con la hidratación endovenosa, oxigenación y se procede a la aplicación de una anticoagulación plena, “porque lo que sucede es que se forman cada vez más trombos [coágulos]”.
“Hay un componente importante de inflamación, por lo que se decide el uso de corticoides [metilprednisolona y dexametasona]. Es el médico el que decide el uso del tipo del corticoide o según la disponibilidad para luchar contra esta inflamación”, señala la especialista.
Además, si se presentara una infección bacteriana durante el tratamiento de un paciente de COVID-19, “el médico puede decidir algunos otros tratamientos como antibióticos”.
Según los Centros de Control de Enfermedades, el 80% de los pacientes de COVID-19 evoluciona bien, el 15% requerirá hospitalización, mientras que el 5% necesitará cuidados intensivos.
ADVERTENCIA: Automedicarse puede ser nocivo para la salud
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